viernes, 27 de septiembre de 2013

Una cita a ciegas y una serie de eventos desafortunados.



Dado que me encuentro en el momento de conocer nuevas personas; un amigo  decidió presentarme a alguien. Me advirtió de algunas cositas sobre el personaje pero jamás me advirtió de lo que se viene a continuación. He aquí la historia de principio a fin:

Eran las 8 am cuando recibí un whatsapaso de un amigo diciendo que alguien me quería conocer, me pidió que le enviara dos fotos mías y el amigo mío me envió 2 fotos de Susodicho.  Jamás había hecho algo así pero he de confesar que me pareció algo gracioso y distinto. Efectivamente envié las  fotos mías y recibí las fotos de él. Me pareció un man chévere y empecé a preguntar las típicas preguntas que todo el mundo hace cuando va a conocer a una persona. Quién es él? Qué hace? A qué se dedica? Cuántos años tiene? En fin. Todas sus respuestas me parecieron interesantes y accedí a que me presentaran al susodicho.Dos minutos después recibí un whatsapaso  de esa persona y comenzamos a hablar. El man me pareció interesante, gracioso, divertido, buen sentido del humor entre otras cosas. 

(Narración cuál obra de teatro después de 8 horas de hablar por chat)
-          SUSODICHO: oye te quiero conocer.
-          YO: oye, yo también, cuadremos esta semanita y nos vemos.
-          SUSODICHO  ¿y por qué no nos vemos hoy? 
-          YO: ¿perfecto dime dónde y a qué horas?
-          SUSODICHO  ¿por qué no nos vemos en un centro comercial?
-          YO: perfecto, ¿te parece bien si nos vemos  7:30?
-          SUSODICHO: listo, allá nos vemos.

En el transcurso de la tarde hablamos un par de veces, me dijo que estaba interesado en montar un negocio, que se desocupaba más tarde de lo pensado, pero que igual me quería conocer. Entonces le dije que no había problema, que más bien me avisara a qué horas se desocupaba para hacer tiempo. Me fui a mi casa, me bañé, me puse la pinta, óiganme bien… LA PINTA…  ósea Rin Rin Renacuajo comía achiras al lado mío.

Llegué al lugar de la blind date (los jóvenes de hoy hablamos de blind date y no de cita a ciegas para sonar más interesantes).  Aquí empezó cristo a padecer y el carro de la hostilidad a hacer revoluciones:

(Narración cual obra de teatro segunda parte)
-         
 YO: oye, ¿qué vas a montar un negocio?
-          SUSODICHO: sí, imagínate que me  voy a ser representante de xxxx (algo de venta multinivel).
-          YO: ¿y eso si es bueno?
-          SUSODICHO: claro, nos reunimos con la gente que empezó el negocio y ya tienen que pocotón de plata… (suspira)
Mientras tanto a mí se me derrumba ese ideal de hombre maduro y trabajador que había idealizado unas horas antes.
-          YO: tené mucho cuidado porque esas cosas de multinivel son muy peligrosas.
-          SUSODICHO: si? Yo no creo, hasta ya me enseñaron a hacer las llamadas para recibir tener más clientes…
En ese preciso momento se me DERRUMBÓ TODA IMAGEN POSITIVA DEL MAN y el carro de la hostilidad estaba listo para arrancar….. “gentleman start your engines”.
-          SUSODICHO: acompáñame al supermercado que quiero comprar algo para tomar.
-          YO: claro, vamos
Llegamos al supermercado y él se tomó 10 minutos buscando en la nevera que tomar.
-          YO: ¿qué vas a tomar?
-          SUSODICHO: té verde.
-          YO: mira ese, ese es muy rico.
-          SUSODICHO: ese tiene azúcar y el azúcar me engorda….
Para mis adentros dije Say whaaaaat?
-          SUSODICHO: ¿vamos a comer?
-          YO: mmm no sabía que íbamos a comer pero si quieres te acompaño me tomo un café.
-          SUSODICHO: Perfecto
Llegamos al restaurante y casi no escoge una mesa para sentarse, parecía Sheldon Cooper en el cine buscando la mejor acústica apunta de aplausos.
La mesera muy atenta nos entregó las cartas de comida, ordené un café y ordenó un Crepe Veggie.
-          MESERA: que pena joven, pero no tenemos crepe veggie en el momento.
-          SUSODICHO: ¿y qué hacemos si yo quiero un Crepe Veggie?
-          MESERA: no se señor, pero le puedo recomendar otro plato vegetariano de la casa.
-          SUSODICHO: es que yo quiero un crepe veggie
-          MESERA: es que no hay crepe veggie en el momento.
-          SUSODICHO: y qué hacemos? Por qué no más bien va a la cocina a ver si ya hay el Crepe.
La niña, la amable niña me miraba con esa cara de “a ese hijo de puta le voy a escupir en la cara” mientras caminaba a la cocina. Dos segundos después regresa la niña con la noticia de:
-          MESERA: oye, no hay crepe veggie.
-          SUSODICHO: ¿en serio?
-          MESERA: si señor (sonreía, pero se le notaba la malparidés)
-          SUSODICHO: ok, yo miro que pido entonces.
En ese momento respiré con tranquilidad. Pensé literal que yo le iba a tirar el café en la cara, o que la niña iba a empezar a darle con la bandeja.
El miraba atenta la carta y yo muy calmadamente le sugerí una ensalada mediterránea o una ensalada thai que son deliciosas.  El me miró con esa cara de “cómo te atreves a recomendarme algo” ….
Muy decido de su plato llamó a otra mesera y le dijo:
-          SUSODICHO: oye me haces un favor, me traes un crepe veggie?
En ese momento volteé mi cara cual película del exorcista y puse mi cara de “are you fucking serious?”.
-          MESERA 2: claro que sí señor, con mucho gusto.
-          SUSODICHO: gracias.
Mesera 2 fue muy sonriente a la cocina para hacer el pedido y se devolvió rápidamente a indicarle que:
-          MESERA 2: oye, que pena, no hay crepe veggie, le puedo ofrecer otro plato vegetariano.
-          SUSODICHO: no, yo quiero el CREPE VEGGIE….
Juro por dios que pensé que se iba a parar en la mesa a hacer pataleta como niño de tres años.
-          MESERA2: lo siento pero no tengo ese plato.
-          SUSODICHO: pero ¿podrías preguntar si es posible prepararme uno?
-          MESERA 2: ya pregunté y me dijeron que no era posible. Por eso te doy otra opción.
-          SUSODICHO: pero es que yo quiero un Crepe veggie.
-          MESERA 2: pero no lo tenemos (SONRISA de te voy a matar)
-          SUSODICHO: pregunta que qué le hace falta al crepe que a mí no me importa.
-          MESERA 2: si señor ya vengo entonces.
Un segundo después:
-          MESERA 2: mira, no tenemos salsas para ese crepe.
-          SUSODHICHO: no me importa, traérmelo sin salsas.
-          MESERA 2: no creo que sea posible pero ya mismo pregunto (SONRISA de tú no sabes que te voy a escupir en el plato)
-          SUSODICHO: perfecto, gracias.
El susodicho me mira y empieza la siguiente frase:
-          SUSODICHO: tú eres de Tangamandapio cierto?
-          YO: no, nací aquí pero estudié el colegio allá.
-          SUSODICHO: oh, veo. La gente de Tangamandapio es muy linda.
-          YO: eso dicen.
-          SUSODICHO: vaya que eres de un modesto… sonrisa coqueta.
-          YO: ¿modesto? ¿Cómo porque o qué…? Ohhh ¿lo dices por mí? Pero si yo no soy de allá, yo nací aquí y viví un tiempo allá.
-          SUSODICHO: Veo.
En ese momento el silencio torna el ambiente hostil, y yo empiezo a sentirme cada vez más incómodo con el personaje.
-           SUSODICHO: ¿qué desayunaste?
La pregunta es estúpida, es como aquella pregunta que uno hace cuando no tiene nada más que preguntar por qué no existe hilo conductor: ¿está haciendo como calor? No? ¿Qué clima más bipolar?. Si, si, ese tipo de preguntas.
-          YO: tostadas con queso crema y café con leche.
-          SUSODICHO: LEEEEEEEEEEEEEEECHEEE????????
Me miró como si yo hubiera dejado morir de hambre a la ternerita de 2 días de nacido para poder  robarle la leche a la robusta madre.
-          YO: si, leche.
-          SUSODICHO: pero si la leche perfectamente puede ser lo más malo para el organismo. Casi peor que la Coca-Cola.
-          YO: (con un tono de voz de “te voy a tirar mi café apenas llegue”) me importa un pepino que sea súper mala la leche. NO ME IMPORTA.
Afortunadamente en ese momento llegó la comida y mi café. Dudé por algunos segundos en derramarle el café en su copete perfectamente despelucado.
-          SUSODICHO: uno debe desayunar con papaya todos los días.
-          YO: la verdad, de todas las frutas la papaya es la fruta qué más odio! Me sabe a vómito y me huele. (como esta cita, pensé)
-          SUSODICHO: pues claro que te sabe a vómito. Si uno come papaya y vomita papaya huele a vómito. 
Alguien que me tenga la mano en este momento, porque juro por dios que voy a tirarle el café, y esta vez directo en los ojos.
-          YO: pero todo el mundo sabe que la papaya huele muy maluco.
-          SUSODICHO: no estoy de acuerdo, a mí me parece que huele muy rico. Pero por lo menos comés verduras?
-          YO: si claro. Afortunadamente mi comida es muy balanceada, como de todo. Solo hay dos verduras que no cómo. El pepino y la remolacha.
-          SUSODICHO: COMO QUE NO COMES PEPINO? Si el pepino tiene una cantidad impresionantes de antioxidantes, es bueno para todo. Supongo que no comés pepino por que te dan gases?
-          YO: gases? Es en serio? (lo dije mientras levantaba mi ceja). No como pepino por que simplemente no me gusta el sabor, olor, textura etc. Odio con todo mi ser el pepino me da mal genio cuando tratan de camuflarme el pepino.
-          SUSODICHO: pero venden una cosa muy rica. Limonada de pepino con Yerbabuena.
-          YO: Dejemos en que simplemente odio el pepino con todo mi ser.
-          SUSODICHO: y el agüita de Pepino?
-          YO: la odio.
Susodicho terminó de comer y yo de tomarme el café.  Les juro que yo ya no daba más, que yo sentía que si no lo mataba y lo picaba en pedacitos el karma iba a buscarme tarde que temprano y me las iba a cobrar todas junticas.
Con toda la intensión de desinflar al man del totazo, decidí pedirle el favor que me acompañara a fumar un cigarrillo. El abrió inmediatamente los ojos y me miró con una cara de esas que sabes que lograste tu cometido. Lastimosamente me acompañó a fumar. Sentados en una banca afuera del centro comercial empecé a fumar y cada vez que Susodicho me decía algo de lo malo que era el cigarrillo con más ganas le tiraba el humo en la cara.
Les juro que durante todo el rato que compartí con Susodicho me monté en 747 de la hostilidad que se chocaba a toda velocidad en el gel de su copete. Me tiraba en paracaídas hostil y me montaba en el HUMMER de calaveras hostiles, con rines plateados, púas en los guardabarros y llantas con la única intención de pasarle el carro por encima, retroceder, volver a pasar y así sucesivamente en el mismo modo y en el sentido contrario.

2 comentarios:

  1. Impossible Brutality

    https://www.youtube.com/watch?v=64K00Uamjn0&feature=youtube_gdata_player

    ResponderEliminar
  2. No está escrito lo que me reí con esta historia!!!! jajajaja

    ResponderEliminar